jueves, 1 de diciembre de 2016

The Beau Brummels - 1968 - Brandley's Barn

Me gusta la actividad de estar activo bajo una cierta aura de presión y dejando que fluya con cierta capacidad de discernir libremente la necesidad de que rendimiento y exigencia, aunque no de la mano, sí que caminen por la misma acera... Y mientras, sentado en el sofá y después de haberme ausentado con alevosía parsimoniosa de uno de mis quehaceres más confortantes ya es hora de volver al cole y seguir tejiendo esta telaraña de blog que en cierta forma me sirve de válvula de evasión social y reconfort espiritual. Y es que cada vez soy más consciente de que lo que hace ya algún lustro eran similitudes se convierten en divergencias ilustradas musicalmente. Porque en ocasiones eso de ponerse en modo stand by se hace recurrentemente aburrido entre conversaciones tan intranscendentes como desinteresadas que parece que ni entrar en un bucle de Tame Impala nos puede servir de desconexión mental... Pero como todo, tal vez solo sea cosa de sensaciones transitorias asique mejor no darle demasiada importancia y subir el volumen un poco más.

La big pink de The Beau Brummels

Y de vuelta a la actividad nos vamos hasta mi querido San Francisco para disfrutar con una banda de los '60 que hacía ya un tiempo tenía pensado presentar y que aprovechando esta furtiva hibernación llega para avivar nuevamente el blog. Liderados por las composiciones y guitarra de Ron Elliot y las voces de Sal Valentino, The Beau Brummels conseguirían fusionar sus influencias pop británicas con elementos sonoros tan americanos como el folk o el country, así como algunos escarceos psicodélicos. La banda oficilaizaría su formación en 1964 con Ron Meagher al bajo y John Peterson a la batería que estaban en The Sparklers con Elliot y Declan Mulligan como segundo guitarrista conformando la formación original de The Beau Brummels.

La banda fue descubierta en un concierto por el empresario y DJ Tom Donahue, ofreciéndoles un contrato con su sello Autumn Records y con el que grabarían su primer LP Introducing The Beau Brummels. Un muy buen disco repleto de pop melódico y composiciones propias de clara influencia Beatle y producido por Sly Stone que contenía su exitoso single 'Laugh, Laugh' a la par de otros tan reseñables como 'Just A Little', 'Oh Lonesone Me', 'They'll Make You Happy ', 'That's If You Want Me' o 'Not To Long Ago' y que de seguro no decepcionará. Ron Elliot a los mandos y una pionera dosis de folk rock y jangle pop para edulcorar los oídos.





Su segundo disco titulado Volume 2 llegaría naufragando comercialmente en agosto del '65 solo cuatro meses después de su debut, en medio de muchos problemas en el seno de Autumn y con una producción a cargo de Sly Stone de poco agrado para la banda. A ello se sumarían los problemas de salud de Ron Elliot, lo que provocó cierta incertidumbre en el seno de la banda y la consiguiente llegada de Don Irving para sustituirlo en directo. Aún con todo el primer sencillo You Tell Me Why alcanzaría el top 40, siendo el tercer y último en lograrlo. Volume 2 no contiene hits como su primer lanzamiento pero destaca más como álbum al estar la banda más asentada. Entre lo más destacable cabe reseñar 'I Want You', 'Sad Little Girl', 'Don't Talk To Strangers' y la ya mencionada 'You Tell Me Why'.


El tercer LP de la banda sería una imposición de Warner Bros, el sello que había absorbido a Autumn, con una clara intención comercial a base de grandes hits de la época y que se presuponía sería el espaldarazo definitivo para The Beau Brummels. Conformado solo por covers de artistas como The Beatles, Bob Dylan, The Rolling Stones, The Mamas & The Papas... Beau Brummels '66 sería un auténtico fracaso comercial provocando la estampida de parte de sus miembros.



Un disco capaz de sacarme los colores
Con el formato del grupo reducido a trío (Valentino, Elliot y Meagher) The Beau Brummels darían un giro considerable con su cuarto LP gracias en parte a la libertad que tuvieron en el estudio para dejar salir su creatividad y publicarían su propio Sgt. Pepper. En pleno summer of love saldría a la venta Triangle, un disco conceptual de carácter experimental en el que la psicodelia, el folk rock y el country rock se fusionan deliciosamente entre melodías y armonías vocales. Con la incursión de Van Dyke Parks a los teclados y con Elliot y Valentino como dupla de compositores, Triangle discurre entre el misticismo y sus fantasiosas letras potenciando el lirismo de sus escasos 29 minutos. Temas del calibre de 'Are You Happy?', 'Only Dreaming Now', 'Painter Of Woman', 'The Keeper Of Time', 'And I've Seen Her', 'The Wolf And The Velvet Fortune' o la siempre recordada 'Magic Hollow' hacen de este elepé uno de los más grandes olvidados de un '67 saturado de publicaciones y con el que tanto sigo disfrutando. Un disco que a buen seguro algún día tendrá la entrada que se merece, pero hoy estamos en más modo biográfico por lo que lo pospondremos para más adelante.


Y llegamos al álbum que ilustra el blog, y he de decir que la elección no ha sido nada fácil porque Triangle es mi favorito. Pero como Bradley's Barn fue en su día un flechazo y el disco con el que conocí a los del Frisco había que honrarlo de alguna manera.
Con la banda reducida al dúo Elliot-Valentino (Ron Meagher fue llamado a filas del ejército) The Beau Brummels daría un nuevo giro musical abrazando de lleno el country rock de raíces con su quinto y último trabajo hasta su posterior reunión de 1975. Brandley's Barn se grabó en 1968 con Lenny Waronker a la producción en el estudio del mismo nombre de Wilson County, Tennessee con la participación de numerosos y experimentados músicos de sesión de Nashville, publicándose a finales de año con Warner Bros. El resultado? Un LP a la altura de Sweetheart Of The Rodeo o The Gilded Palace Of Sin aunque mucho más vilipendiado y maltratado, menos mal que el tiempo acabaría subiendo a Valentino y Elliot al trono de pioneros junto a los siempre inigualables The Byrds. Buena muestra de ello es sin dudas la reedición expandida de Rhino en doble cd de 2011, altamente recomendable, y que haría justicia a una publicación como este Brandley's Barn y mi particular seducción. Canciones? 'Turn Around', 'Deep Water', 'Cherokee Girl', 'Love Can Fall A Long Way Down',... Disco imprescindible de country rock sesentero sin desperdicio alguno, así que pasen, escuchen y disfruten.


Al final me van a gustar estos monográficos discográficos en bandas como The Beau Brummels porque no hay momentos de aburrimiento alguno al recorrer unos discos que aunque guardan unas señas comunes se van abriendo a nuevas sonoridades y enganchando cada vez más a lo largo de su evolutiva carrera musical. Y reconozco que como la mayoría empecé primero por Bradley's Barn y Triangle, pero luego descubrí sus primeras publicaciones más poperas e hizo que valorase más si cabe a estos grandes del Frisco. Como último apunte indicar que a partir de 1970 Ron Elliot y Sal Valentino separarían sus caminos hasta la futura reunión en forma de disco homónimo de 1975. Elliot publicaría en 1970 un álbum en solitario y colaboraría con innumerables artistas como Little Feat o Van Morrison mientras que Valentino formaría otra pequeña gema rocker como Stoneground.





The Beau Brummels:


Sal Valentino - Vocals
Ron Elliot - Guitar & Vocals
David Briggs - Keyboards
Norbert Putnam - Bass
Jerry Reed - Guitar
Kenney Buttrey - Drums


Track listing:


Side #1:

1. Turn Around
2. An Added Atracttion (Come And See Me)
3. Deep Water
4. Long Walking Down The Misery
5. Little Bird
6. Cherokee Girl


Side #2:

1. I'm A Sleeper
2. Loneliest Man In Town
3. Love Can Fall A Long Way Down
4. Jessica
5. Bless You California




miércoles, 6 de julio de 2016

Graveyard - 2015 - Innocence & Decadence

Mañana comienzan oficiosamente mis vacaciones y lo haremos a golpe de liada festivalera. Y es que últimamente en época estival las copias de festivales se suceden con los mismos grupos de siempre, cosa que me aburre tremendamente y genera un rechazo que volviendo la vista atrás cuesta asimilar. Es loable que tengamos cantidad pero también deberíamos exigir calidad y variedad... Y es que después de perderme la semana pasada el homenaje que se rindió a mis The Band en Frías o sabiendo que este finde en Segovia se va a celebrar el Huercasa, hace que definitivamente me dé cuenta que he mutado a un estado pureta nivel pro de gustos vintage cada vez más alejado de los que me rodean. Pero pese a todo lo dicho, aún tengo momentos de zozobra en el que consiguen liarme para festivales tan alejados de mi identidad musical como el Resurrection Fest que este finde reunirá a tantas bandas desconocidas y alejadas de mis intereses musicales, tantas como 75, en el que casi puedo contar con los dedos de una mano los grupos que tengo intención de ver. Entre ellos unos que me han metido insistentemente por los ojos y que creo que han acertado como Volveat, los ya veteranos Hamlet con los que crecí y en cierto modo se puede decir que hasta evolucioné, los metaleros Uncle Acid & The Deadbeats y ese pepino titulado Blood Lust o los elegidos para ilustrar el post de esta semana: los suecos Graveyard.


Y si la semana pasada fueron Three Seasons, seguimos inmersos dentro del rock revival con otros que se mueven en terrenos de blues y hard rock psicodélico como Graveyard. Con cuatro elepés ya en su haber y tras encandilarme con aquel Hisingen Blues (2011, Nuclear Blast), llegan con su más reciente Innocence & Decadence bajo el brazo. Son sin dudas junto a los Uncle Acid mis bandas a ver en Viveiro.


Este Innocence & Decadence fue grabado después de pasarse casi dos años en la carretera, y una vez tuvieron lo suficientemente trabajados los temas en los Atlantic Studios de Estocolmo. Con el regreso de su anterior guitarrista Truls Mörck, aunque para ocupar el puesto de bajista que había dejado Rikard Edlund, los de Gothenburg vuelven a sus orígenes a golpes de hard y blues rock setentero en la estela que marcaron con Lights Out (2012, Nuclear Blast).
Si el interior es reseñable la portada no lo es menos. Obra de Ulf Lunden, la maraña constructiva que ilustra Innocence & Decadence hace que ya entre de primeras por los ojos, lo que siempre es buena señal.

Elegantes como pocos y con un Nilsson extraordinario y los riffs de Larocca como bandera, Graveyard han alcanzado un punto de madurez que cada vez les hace más identificables. En Innocence & Decadence podemos encontrar bien diferenciadas las distintas vertientes con las que se alinean los suecos. Por un lado la vena más rockera y enérgica en temas como el inicio aplastante de 'Magnetic Shunk', los cantos zeppelianos de un frenético 'Never Theirs To Sell' o las reminiscencias a Motörhead de 'From A Hole In The Wall' con Mörck al micro. Por otro encontramos atmósferas bluesies marca registrada en hittazos como 'Too Much Is Enough' un tema de exquisita y delicada interpretación vocal con coros femeninos y aires soul o 'Far To Close' en el que Nilsson delega en Larocca las labores vocales. Dentro del universo psicodélico los efectos espaciales nos introducen en el tema más largo del LP 'Can't Walk Out'. Pero para un servidor la favorita no podía ser otra que 'The Apple & The Tree', porque es ponerla y Phil Lynott sobrevuela en el ambiente con algún que otro deje también a Dire Straits. Y si lo que buscas es temas lentos en la onda del gran 'Uncomfortably Numb' del Hisingen Blues, las sutiles atmósferas de 'Exit 97' y el tema que cierra el plástico 'Stay For A Song', son tus canciones. Porque si se dice que en la variedad está el gusto, el gusto está en Graveyard.


Si bien prefiero pequeños eventos en los que poder disfrutar de los directos de las bandas, al final sobreviviré a la experiencia del Resu pudiendo ver bandas como Graveyard y porque no, encontrándome alguna sorpresa interesante. Así que vámonos para Viveiro!


Graveyard:

 


Joakim Nilsson - Vocals & Guitar
Jonatan Larocca-Ramm - Guitar
Truls Mörck - Bass
Axel Sjöberg - Drums



Track listing:

1. Magnetic Shunk
2. The Apple & The Tree
3. Exit 97
4. Never Theirs To Sell
5. Can't Walk Out
6. Too Much Is Not Enough
7. From A Hole In The Wall
8. Cause & Defect
9. Hard-Headed
10. Far To Choose
11. Stay For A Song

jueves, 30 de junio de 2016

Three Seasons - 2012 - Understand The World

Saturado, decepcionado y un tanto desquiciado del panorama socio-político actual... Con la necesidad de evadirme y no pensar, subir el volumen y leer, o simplemente mirar para otro lado, aunque sea por unos minutos, ayuda a intentar entender, que no a hacerlo... Everything is wrong!!!
Vuelta a las profundidades del revival rock de los '70 con otra de las bandas que se postulan como unos de los herederos de esas bandas de los '60 y '70 que con una mejor formación y técnica instrumental además de contar con excelsas producciones para producir discos increíbles luchan por hallar la pocima secreta de antaño y ganar adeptos. Este es el caso de los suecos Three Seasons con los que se podría decir que tuve un flechazo desde aquel Life´s Road de 2011 que me dejó impresionado y enganchado a sus setenteros sonidos de hard blues psicodélico convirtiéndose en una de mis nuevas bandas favoritas. Como era de esperar Understand The World sigue por el mismo buen camino de su predecesor y que llevarían un poco más allá con Grow. Composiciones extensas por encima de los seis minutos con grandes solos y llenas de improvisaciones que por fin he decidido repescar de mi borrador ahora que recientemente han reclutado nuevo batería y se vislumbra nuevo LP.

Quieres intentar comprender el mundo?
Se podría decir que Three Seasons tienen mucho de los '70 aunque quedarse con solo un par de nombres sería imposible. Y es que en esa mezcla de estilos y detalles radica la grandeza de los suecos. Si algo destaca en Understand The World es el sonido de guitarras y el inmenso hammond sumado al gran Sartez Faraj y su magistral voz que va de la dulzura a momentos duros como si nada.
Por poner alguna pega diría que la portada es bastante fea, por no decir fea de cojones! dejando constancia nuevamente que las portadas no eran su fuerte (Grow demostró lo contrario). Pero viendo el interior podrá perdonárseles... porque resulta difícil mencionar algún tema aunque yo destacaría 'Far As Far Can Be' un crescendo blues comandado por un omnipresente hammond, el poderoso rock psicodélico de 'Ain't Got Time', el impresionante corte instrumental 'Maria' o la enérgica 'Can't Let Go' con unas guitarras de otra época simplemente espectaculares que ponen el cierre a Understand The World.



Three Seasons:

Sartez Faraj - Guitars & Vocals
Olle Risberg - Bass
Christian Eriksson - Drums
Mattias Risberg - Hammond Organ

Track List:

1. Set in Stone
2. Searching
3. Far As Far Can Be
4. Ain't Got Time
5. Understand The World
6. I Would Be Glad
7. Maria
8. Can't Let Go



jueves, 16 de junio de 2016

Neil Young & Crazy Horse - 1969 - Everybody Knows This Is Nowhere

Ahora sí que sí comienza la cuenta atrás y ya no queda nada para tener frente a frente al maestro Neil Young después de meses tachando ansiosamente los días del calendario e inmerso en el universo Young. Llega acompañado de The Promise Of The Real y con un nuevo plástico bajo el brazo, Earth un LP de estudio grabado en directo en el que Young revisa 13 de sus temas sin complejos ni interrupciones en los que la música se mimetiza con el planeta en una simbiosis que solo Neil Young será capaz de plasmar y que estoy impaciente por escuchar.  

De este modo y en semana pre-concierto lo suyo es revisar alguna de las referencias del canadiense dentro de una discografía tan extensa como indispensable. El disco de esta semana es probablemente el disco que enamoró a más de uno de su música (yo el primero), ese disco que sirvió de punto de inflexión en su posterior carrera musical. Un disco en el que el folk predominante de su primer disco en solitario daba paso a nuevos y largos desarrollos distorsionados en la que sería el comienzo de una fructífera relación con Crazy Horse.

El despertar eléctrico más desbocado del maestro de Ontario
Atrás habían quedado los tiempos como The Squires, The Mynah Birds o la más recordada con Buffalo Springfield y tras la firma con Reprise Records se embarcaría en una larga y exitosa carrera en solitario. En noviembre del '68 publica su infravalorado epónimo debut en lo que era la lógica continuación de sus días como Buffalo Springfield, mucho country y más folk. Pero al poco, Young decide hacer uno de sus cambios de dirección llamando a su casa de Topanga a The Rockets. Neil que había tocado con ellos y tenía un feeling especial con la banda, especialmente con Danny Whitten, les bautizaría como Crazy Horse para la colaboración en lo que sería su segundo larga duración: Everybody Knows This Is Nowhere.


Publicado en mayo de 1969, solo cuatro meses después de Neil Young, Everybody Knows This Is Nowhere contiene sus grandes hits 'Cinnamon Girl', 'Down By The River' o 'Cowgirl In The Sand'. Sin dejar de lado el country folk al que nos tenía acostumbrados, nos muestra por primera vez su vena más eléctrica y rockera con temas más básicos y enérgicos en lo que eran lienzos preparados para extensas improvisaciones tan del gusto del canadiense y del mío. Y es que los temas de Everybody Knows This Is Nowhere ejemplifican la perfecta conexión Neil Young-Crazy Horse en la que forjaron su sonido a lo largo de los años.


Aunque no había quedado demasiado satisfecho con un primer álbum cargado de arreglos la experiencia si le sirvió para afrontar con mayor confianza su nueva grabación. Además del cambio musical que unos crudos y ruidosos Crazy Horse ejercían en el sonido, Young mejoró su forma de cantar ampliando su registro más allá del famoso falsete nasal de su debut. Everybody Knows This Is Nowhere es en resumen la combinación perfecta entre el nervio rocker distorsionado de Crazy Horse y la sensibilidad folk del de Ontario en un periodo tan creativo que ni los 39º de fiebre impidieron que pariese la tripleta 'Cinnamon Girl', 'Down By The River' y 'Cowgirl In The Sand'.



'Cinnamon Girl' sirve de pistoletazo de salida rezumando esa agria emoción amorosa que un melancólico Young domina como pocos en una mezcla entre las suaves armonías vocales y la distorsión instrumental. La canción sirve para constatar el renacer eléctrico de Neil Young con ese incisivo riff que lanza con su entonces nueva, hoy día legendaria, Old Black.
Le sigue una de mis preferidas, la triste a la par que hermosa melodía de aroma country 'Everybody Knows This Is Nowhere'. Procedente de las sesiones de su debut aunque con un tratamiento especial a cargo de Crazy Horse, 40 y tantos años después sigue sonando inigualablemente bien.
No todo podía ser distorsión en un disco tan compacto como este Everybody Knows This Is Nowhere y aún quedaban retazos de sus anteriores proyectos. Algo que demuestra con la vuelta a sus orígenes folkies con la sensiblera 'Round & Round (It Won't Be Long)' con Robin Lane acompañándole a las voces.
Y sin darnos ni cuenta llegamos al final de la cara A con uno de los momentos más excelsos de la discografía de Tito Neil: 'Down By The River'. La hipnótica conjunción instrumental de Young y Crazy Horse alcanza el clímax entre lunáticos riffs en una de esas canciones con las que siempre más me he identificado. La controvertida historia de amor y muerte no es sino un llanto desesperado sobre el final de una relación sobre la que asentar la épica guitarrera de Young y Whitten.


Abrimos la cara B con 'The Losing End (When You're On)' un country rock en el que canta la desesperación por el amor perdido con las perfectas armonías vocales junto a Danny Whitten.
Según pasan las canciones uno se da cuenta que estamos ante uno de los discos más redondos de Young y mira que tiene unas cuantas joyas, pero es que Everybody Knows This Is Nowhere tiene mucho de especial... El murmullo inicial con violín a cargo de Bobby Notkoff de 'Running Dry (Requiem For The Rockets)' nos sumerge en la canción más lenta del disco antes de sufrir una nueva descarga.
Porque como cabía esperar es otro caballo de batalla el encargado de cerrar esta magistral obra de Young y la que sería la banda de su vida: 'Cowgirl In The Sand'. Recuperando el espíritu épico de 'Down By The River', Neil Young cabalga de nuevo junto a los caballos locos en los 10 minutos de 'Cowgirl In The Sand' entre electrizantes embestidas guitarreras ejemplificando esa conexión y poderío de Neil Young y sus Crazy Horse. Discazo imprescindible y el inicio de una de las uniones más productivas y longevas del rock en estado puro.


Después del éxito de Everybody Knows This Is Nowhere, Young haría una pausa en su carrera en solitario para unirse durante unos meses a un viejo conocido como Stephen Stills en el supergrupo Crosby, Stills, Nash & Young para publicar ese legendario Déjà Vu (1970, Atlantic) y realizar una serie de conciertos que se plasmarían en el doble LP 4 Way Street (1971, Atlantic). Las fricciones harían que pronto volviese a su carrera como Neil Young con lo que es otra de sus obras maestras: After The Gold Rush...

Neil Young & Crazy Horse:

 


Neil Young - Guitar & Vocals
Danny Whitten - Guitar
Ralph Molina - Drums
Billy Talbot - Bass


Track listing:

Side #1:

1. Cinnamon Girl
2. Everybody Knows This Is Nowhere
3. Round & Round (It Won't Be Long)
4. Down By The River


Side #2:

1. The Losing End (When You're On)
2. Running Dry (Requiem For The Rockets)
3. Cowgirl In The Sand


miércoles, 8 de junio de 2016

Pink Floyd - 1967 - The Piper At The Gates Of Dawn

Al principio de los días un hombre empapado en ácido de presencia carismática y excéntrico comportamiento consumido por el LSD, conseguiría con su prosa una extraña mezcolanza compositiva entre la más oscura de las pesadillas y la candidez de juguetonas y humorísticas letras infantiles. Conocido como el logro de oro de Syd Barrett en lo que es la Biblia Astral de la psicodelia británica hoy por fin al fin The Piper At The Gates Of Dawn, primer lanzamiento de Pink Floyd y el que a la postre sería su propio pasaporte a la locura.


Pink Floyd nació en Londres a finales de 1965 después de que Roger Waters, Nick Mason y Rick Wright, con intereses musicales comunes, formaran en un principio Sigma 6. Al poco tiempo reclutarían a un viejo amigo de Waters de sus días en Cambridge, a un joven intrépido dispuesto a comerse el mundo, un tal Syd Barrett. Syd ganó peso rápidamente y bautizó a la banda Pink Floyd Sistem, reduciéndose la coletilla de Sistem poco después. El nombre fue en honor de dos viejos bluesmen: Pink Anderson y Floyd Concil que Barrett sacaría probablemente de su propia colección de discos

Su primer contrato como Pink Floyd sería para ofrecer una serie de actuaciones bautizadas como Spontaneous Underground en el Marquee londinense en febrero del '66, cuando aún estaban en la búsqueda de una identidad sónica. La repercusión de sus shows iba en aumento acrecentando la fama de la banda y más cuando introdujeron el uso de diapositivas a color en un juego de luces conocido como light-shows que dotaba de mayor atractivo la ya de por si sugestiva puesta en escena de unos todavía, eso sí, primitivos Pink Floyd.

El auge de la banda iba en aumento y el primer single era ya una necesidad para una banda que gozaba de una creciente repercusión dentro de la escena londinense. Así, en marzo de 1967 llegaría el que iba a ser su primera publicación, el single Arnold Layne, un pop psicodélico de letra un tanto obscena que pronto encontró la censura en muchas de las emisoras de la época. Pero Pink Floyd ya eran toda una realidad y los conciertos y proyectos se sucedían acrecentando su reputación en vivo gracias a sus actuaciones en lugares tan míticos como el UFO Club o Roadhouse y acallando a esa minoría escandalizada.




Ya bajo el auspicio de un sello como EMI publicarían su primer y único gran éxito con Barrett con el accesible single See Emily Play en pleno Summer Of Love, melódica y ácida con una letra sobre la conocida como colegiala psicodélica, groupie del UFO y que marcaría el principio del fin de un Syd cada vez más desequilibrado por sus adicciones.

Pero necesitaban más y el 5 de agosto saldría al mercado su primer long play The Piper At The Gates Of Dawn con Norman Smith, hombre de la casa de Abbey Road e ingeniero de The Beatles, como productor. La primera edición sería en mono, para disfrutar la versión en stereo habría que esperar hasta septiembre y es que este disco lo pide a gritos basta comprobarlo con 'Astronomy Domine'. El título del LP lo había tomado prestado Syd Barrett del clásico de la literatura infantil de Kenneth Grahame El Viento En Los Sauces, su libro favorito. Grabado a lo largo de casi tres meses en los Abbey Road coincidirían con las sesiones de otro de los grandes elepés de todos los tiempos como el Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club de The Beatles.


Con el liderazgo compositivo de un Syd Barrett inmerso en una vorágine autodestructiva que acabaría por consumir su propia capacidad, en el álbum se atisba un cambio en la dirección musical respecto a sus dos primeros singles de aires más poperos y orientados al sencillo. Canciones pegadizas, melodías psicodélicas de aires pop, toneladas de experimentación y letras infantiles y surrealistas repletas de metáforas sobre odiseas alucinógenas. A todo ello hay que añadir los extraños y distorsionados órganos de Wright, disonancias, ecos, extravagantes ruidos y efectos, aullidos...y todo un sin fin de alteraciones sonoras.

Contraportada con dibujo de Barrett su otra pasión
La cara A se inicia con el apabullante 'Astronomy Domine' abriéndose todo un mundo de sensaciones con la voz del mánager Peter Jenner y esos etéreos efectos marca de la casa. El teclado repetitivo y compulsivo de Wright, el lisérgico solo de Barrett junto a la poderosa y concomitante batería de Mason convierten a 'Astronomy Domine' en una psicodelia espacial que suena tan atemporal como extravagante con su viaje ácido.
Más accesible y bailable llega 'Lucifer Sam' un pop psicodélico en la onda de 'See Emily Play' que demostraba la grandeza de Syd y por la que siempre he mostrado especial predilección.
Con el gusto de Barrett por la literatura infantil nos sumergimos en otro de los clásicos: 'Mathilda Mother' antes de dar paso a ese poema folk experimental llamado 'Flaming'.
Turno para 'Pow R. Toc. H' la que es sin dudas de las mayores excentricidades instrumentales de Pink Floyd. El final desemboca en una frenética y anárquica orgia instrumental.
Y cierra esta primera parte la que sería la única canción en la que las labores compositivas y vocales recaerían en Roger Waters 'Take Up Thy Stethoscope And Walk'. Bastante progresiva y con un teclado psych muy dominante.


Comenzamos la cara B con ni más ni menos que 'Interstellar Overdrive'. Aterradora y desquiciante. 10 minutos instrumentales delirantes de viaje astral. En el camino del rock sinfónico que estaba por venir, los sonidos ambientales y excéntricos derivan en un clímax experimental aterrador. Si lo que pretendes es no conciliar el sueño nada como escuchar 'Interstellar Overdrive' y la oscuridad conseguirá nublar tu calma indefinidamente llevándote a un estado de inquietud permanente. Perturbadora a más no poder.
'The Gnome' es un chiste musicado de divertida letra sobre enanos y ritmo lento folk con Barrett muy, muy relajado.
Vuelta a la oscuridad con la perturbadora 'Chapter 24' a la que se apunta cierta influencia Beatle.
Nos vamos acercando al final con 'Scarecrow' primera canción del álbum publicada ya que se editó como cara B de See Emily Play. Trata sobre el destino y la imposibilidad de escapar de él.
Y cierra el LP 'Bike' de letra infantil y un poco burlona sustentada sobre ritmos cabareteros. Barrett luce vocalmente entre efectos de todo tipo y distorsión con ese final lunático que nos regalan a la altura de un LP donde la psicodelia reina a sus anchas aunque sin tanto colorido como la que se practicaba al otro lado del Atlántico.


The Piper At The Gates Of Dawn gustaría a la crítica recalcando su innovador sonido psych y alcanzando el nº6 en las listas británicas pero también significaría el pasaporte a la locura de un Syd cada vez más desquiciado por los prolongados abusos alucinógenos. Excesos que provocarían la llegada David Gilmour quien había enseñado los primeros acordes a Barrett, como segundo guitarrista, aunque al poco (abril del '68) se le pidió abandonar al grupo desquiciado por su frenopático estado. Pese que llegaría a publicar 2 elepés en solitario (que he aprovechado para escuchar por primera vez con un buen regusto) su salida haría que Pink Floyd tomara nuevos caminos abandonando la psicodelia de los Syd times. Su siguiente álbum, A Soucerful Of Secrets tendría ya una presencia testimonial de Barrett con tan solo 'Jugband Blues' como aportación.

Borrado durante años, con el tiempo The Piper At The Gates Of Dawn acabaría superando el malditismo en el que pareció hundirse y revalorizarse hasta el punto que a día de hoy está considerado entre los mejores discos del rock psicodélico. Incluso para muchos es la gran obra de Pink Floyd, así como el principio y el final. Para mí los Pink Floyd de The Piper At The Gates Of Dawn y la banda mayormente conocida poco o nada tienen que ver, entendiéndose como dos entes totalmente diferenciadas si bien ambas altamente admiradas por quien escribe y que espero poder dar continuidad con alguna de sus millonarias en ventas referencias de los años setenta.


Pink Floyd:

Syd Barrett - Lead Guitar & Vocals
Roger Waters - Bass Guitar & Vocals
Richard Wright - Farfisa Organ, Piano & Vocals
Nick Mason - Drums & Percussion


Track listing:


Side #1:

1. Astronomy Domine
2. Lucifer Sam
3. Matilda Mother
4. Flaming
5. Pow R. Toc H.
6. Take Up Thy Stethoscope And Walk

Side #2:

1. Interstellar Overdrive
2. The Gnome
3. Chapter 24
4. Scarecrow
5. Bike

miércoles, 1 de junio de 2016

Eric Clapton - 2016 - I Still Do

Pasan los años y el círculo se va cerrando poco a poco, pero entre los que resisten está el incombustible Eric Clapton. Y es que como reza el título de su última grabación él todavía lo hace y muy bien además, lo cual yo agradezco al ser uno de mis guitar heroes de referencia. Porque yo soy de los que dice que este nuevo I Still Do (Bushbranch/Surfdog) no es un disco más sino más bien todo lo contrario, un disco menos con el que nos deleitará si bien creo que aún tiene cuerda para rato pese a sus 71 tacos. Para algunos a estas alturas: intrascendente, para mí: bastante aprovechable.

La carátula es obra del artista Peter Blake
Después de su tributo al bueno de JJ Cale The Breeze: An Appreciation Of JJ Cale de 2014 y sucediendo a su anterior referencia de estudio Old Sock (2013) acaba de publicar hace solo unos días el que es su vigésimo tercer disco de estudio. Para I Still Do Clapton ha trabajado con ni más ni menos que con Glyn Johns quien ya había producido Slowhand (1977) cuatro décadas atrás. Esta vez y pese al revuelo generado por la participación de Angelo Mysterioso, que apunta al hijo de George Harrison, no son las colaboraciones a las que solía recurrir lo más sonado del LP.


Como suele ser habitual en Clapton el álbum contiene una combinación de nuevas composiciones del británico y un buen número de versiones de sus influencias llevadas a su terreno y haciéndolas propias como de costumbre. Dentro del vaivén de momentos bluesies que nos regala EC en I Still Do, la sensación es que el álbum va un poco de más o menos siendo la sensación sosegada y apacible la que gobierna generalmente el transitar de los minutos. 12 cortes, casi una hora de blues manso, una escucha más que agradable y con la firma del siempre reverenciado Eric Clapton debería ser suficiente incentivo para cualquiera.


La alma blusera de mano lenta detona lentamente con los classic covers de 'Alabama Woman Blues' de Leroy Carr, 'Cypress Grove' de Skip James o 'Stones In My Passway' de toda una leyenda como Robert Johnson, terreno en el que Clapton se desenvuelve como pocos.

Dejamos el blues académico con la controvertida y misteriosa colaboración de ese sea quien sea Angelo Mysterioso que pone voz a la melosa y susurrante balada 'I Will Be There'. De ritmo lento, casi pomposo, verdaderamente transmite un efecto relax muy cautivante. 

En los días previos había estado escuchando el Road To Escondido que Clapton hiciera junto a JJ Cale en 2006 y disfrutando de lo bien que sonaban en ese álbum porque siempre han hecho buena pareja. Y es que Clapton siempre se ha sentido muy cómodo con los temas de su maestro Cale como vuelve a demostrar con las dos versiones que publica en este I Still Do. Principalmente adictiva 'Can't Let You Do It' con video lyric incluido y 'Somebody's Knockin'' con un gran solo de slowhand y de órgano que reaviva un poco la llama en medio de una última parte del disco que parece disiparse entre versiones que no terminan de lucir como el 'I Dreamed I Saw St. Augustine' de Bob Dylan.

En lo que a composiciones propias se refiere son dos los nuevos temas que podemos escuchar: 'Spiral' y 'Catch The Blues'. La primera eléctrica, la segunda acústica y con voces dobladas pero ambas bluesies de guitarras delicadas.




Y como decía: pasan los años y el incombustible Eric Clapton sigue a lo suyo, grabando y publicando con cierta regularidad para alegría de muchos. La lástima es que desde hace ya un tiempo ha reducido su actividad en directo al mínimo imposibilitando la posibilidad de poder disfrutar de un concierto suyo.
Como dato curioso leía esta mañana que I Still Do intercambiaba posiciones en los charts de UK y USA con lo nuevo de Bob Dylan, otro dinosaurio en esto del rock que coincidencias del destino publicó Fallen Angels el día 20 de mayo como mano lenta y que tengo pendiente de catar. A lo que iba, Clapton número 5 en USA y 6 en UK y Dylan justo al revés, quinto en las islas y sexto en América. Y era tan curioso que hasta en el número de copias vendidas iban casi a la par.



Track listing:

1. Alabama Woman Blues
2. Can't Let Do You It
3. I Will Be There
4. Spiral
5. Catch The Blues
6. Cypress Grove
7. Little Man, You've Had A Busy Day
8. Stones In My Passway
9. I Dreamed I Saw St. Augustine
10. I'll Be Alright
11. Somebody's Knockin'
12. I'll Be Seeing You



miércoles, 25 de mayo de 2016

DeWolff - 2016 - Roux-Ga-Roux

Últimamente no sé qué pasa que cada vez que levantas una piedra aparece otra banda del denominado revival sesenta-setentero, haciendo que las odiosas comparaciones entre unas y otras terminen por llevarnos hacia ninguna parte. Y aunque esta semana tenía en mente reseñar el Understand The World de unos ya conocidos por estos lares Three Seasons al final me he decidido por los tulipanes DeWolff porque hace ya un tiempo que estuvieron a punto de pasarse por ERDUV si bien por una serie de coincidencias quedaron arrinconados esperando su turno. Pero aprovechando que el pasado 1 de mayo tuve la oportunidad de disfrutar de uno de sus shows con su vibrante puesta en escena en lo que era el cierre de su gira estatal en el Rocksound de Barcelona que mejor que revisar su discografía hasta la fecha en algo así como uno de esos especiales que tanto me gustan llevar a cabo.


DeWolff se formó en formato de power trio en 2007 por los hermanos Pablo (guitarra,1991) y Luka van de Poel (batería, 1994) y Robin Piso (Hammond, 1990) siendo unos imberbes adolescentes.
Con una formación tan clásica como precoz y su innegociable apuesta por el rock psicodélico las comparaciones parecen más que evidentes. En sus ya casi diez años de existencia  podemos encontrar retazos que van desde The Black Crowes a The Doors, de Led Zeppelin a T. Rex, de The Allman Brothers Band a Little Feat o desde el rock sureño a Pink Floyd, ahí es nada. Dentro de la nueva ola y salvando las distancias me recuerdan a mis venerados Three Seasons aunque con más capacidad para la experimentación.

En 2008 publicaron DeWolff un EP con temas como 'Gold And Seaweed' a golpes de psicodelia y un protagonista Hammond y los falsetes de Pablo con el que conseguirían tocar en el legendario Paradiso de Amsterdam comenzando una proyección como banda que todavía no ha tocado techo a día de hoy.

En 2009 llegaría su primer larga duración Strange Fruits And Undiscovered Plants con temas del nivel de 'Don't You Go Up The Sky' o 'Red Sparks Of The Morning Dusk' enfatizando en el blues y el hard rock pero manteniéndose fieles a los sonidos lisérgicos sesenteros. Con este primer LP lograrían la repercusión suficiente para embarcarse en un tour con el que darían el salto a Alemania.




2010 tampoco sería mal año porque si tenemos en cuenta que solo Robin 'Manzarek' Piso superaba la mayoría de edad, tocar ante 10000 personas en un festival como el Pinkpop o en todo un Rockpalast es toda una hazaña. A principios de 2011 publicarían su tercera referencia discográfica y toda una obra maestra de la psicodelia con la que alguien como yo puede quedarse ensimismado durante semanas, basta con escuchar la inicial 'Diamonds' para saber que algo grande se cuece en este Orchands/Lupine, que de primeras iba a ser el encargado de ilustrar no solo la entrada de hoy si no la que en su día quedó pendiente. Con este segundo long play DeWolff continuaría su meteórico ascenso mediático obteniendo el reconocimiento internacional y ya de paso el de uno que escribe.


Un año después, en 2012, publicarían la ópera rock titulada como DeWolff IV porque para ellos su EP siempre ha contabilizado como su disco debut de ahí lo de IV.  El álbum cuenta con una primera parte más directa con temas como 'Voodoo Mademoiselle' o 'Devils Due' y una segunda conceptual profundizando en lo psych y tétrico titulado A Mind Slip y que comprende siete partes en algo menos de 20 minutos de sonidos que no dejan de reverberar en mi cabeza en lo que se podría entender como un viaje a la sexta dimensión a la que hacen mención.


En 2014 cruzarían el Atlántico y se irían hasta Georgia para grabar junto al reputado Mark Neil Grand Southern Electric en lo que sería un sonado cambio de registro. Abrazando los sonidos más clásicos del rock sureño el Grand Southern Electric en su día me pareció una pérdida total de identidad aunque reconozco que poco a poco ví en él el gran álbum que es, aunque puede que un poco alejado de las premisas psicodélicas con las que me enganché a DeWolff. De lo más destacable del disco serían canciones como 'Evil Mothergrabber', 'Satilla No. 3' (mi preferida) o '(Ain't Nothing Wrong With) A Little Bit Of Loving' y porque no decirlo su magnífica portada.



Y hace unos meses y parece que con la clara idea de volver a sus raíces publicaron Roux-Ga-Roux en lo que supone el regreso por sus fueros lisérgicos. La evolución de DeWolff fruto de la madurez y su mayor control en todo el proceso de grabación alcanza nuevas metas con Mark Neil otra vez a los mandos en el propio estudio de la banda que para su sexto elepé ha creado hasta su propio sello Electrosaurus Records. Nuevamente hacen gala de su pasión por las grabaciones analógicas en una nueva apertura de horizontes en los que aflorar un amplio abanico de sonoridades y texturas que escucha tras escucha va ganando más credibilidad esencialmente gracias al peso que Robin Piso y su Hammond ejercen con gran maestría. Canciones enérgicas y directas como 'Black Cat Woman', la pegadiza y ácida 'Sugar Moon', 'Baby's Got A Temper' o 'Easy Money' nos abstraen en sugestivos pasajes pero es en las canciones de desarrollos más largos donde DeWolff muestran su máxima con su gusto por la experimentación en las sublimes 'What's The Measure Of A Man', la balada blues rock 'Tired Of Loving You' de las que apetece escuchar con la luz apagada dejando fluir la imaginación y la psicodélica 'Love Dimension'. Y hasta aquí el viaje a finales de los '60 de unos avezados reavivadores de la lisergia como DeWolff a los que merece estar bien atentos y más si tienes la posibilidad de disfrutar de alguno de sus conciertos en los que sus canciones adquieren otra dimensión.


DeWolff:

 


Pablo van de Poel - Guitar & Vocals
Luka van de Poel - Drums
Robin Piso - Hammond Organ


Track listing:

1. Roux-Ga-Roux
2. Black Cat Woman
3. Sugar Moon
4. Baby's Got A Temper
5. What's The Measure Of A Man
6. Easy Money
7. Lucid
8. Stick It To The Man
9. Tired Of Loving You
10. Love Dimension
11. Toux-Da-Loux

jueves, 5 de mayo de 2016

AC/DC - 1975 - T.N.T.

A la hora de escribir entradas como esta no dejo de plantearme hasta qué punto la moralidad ha dado paso al interés económico por mucho que nos quieran hacer creer que es por el conocido (cuando interesa) bien común del todo vale. Algo así como su particular 'Show Business' pero con la excusa de que Angus es un Kilmister de la vida de los que se pondrá su traje de colegial hasta que el cuerpo aguante porque no sabe vivir de otra forma. Y esto viene a cuento porque en un par de horas toca echarse a la carretera para ir a ver AC/DC en su primera parada europea del Rock Or Bust World Tour '16 en Lisboa. Sin embargo son muchas las razones que me dicen que no va a ser lo mismo, que la esencia de la banda con la que crecí se está disipando a marchas forzadas en los últimos tiempos. Primero fue Malcom quien tuvo que apartarse por graves problemas de salud si bien la llegada de su sobrino Stevie Young se entendió como lógica. Luego Phil Rudd también se cayó al poco de publicar el LP Rock Or Bust, aunque por motivos bien distintos y con la sustitución más natural, Chris Slade viejo conocido y que regresaba a la banda 20 años después. Pero hace apenas unos meses era Brian Johnson el que por problemas auditivos y riesgo de sordera tenía que dejar los directos cancelando parte del tour americano. Y bueno, yo de ingenuo pensaba: "seguro que nos están metiendo el miedo y finalmente lo de Brian no será nada" o "pues mal a mal será por candidatos: Marc Storace, Joel O'Keeffe, Javier Alcón, Armand Valeta..."   Y finalmente se confirmó... Axl Rose era el elegido, lo que reconozco no me ha sentado demasiado bien y que con todos mis respetos no tiene mucha razón de ser. Pero en fin, voy a pensar que será un buen fin de semana entre amigos y el resto me lo guardo para mis adentros.
De este modo y mientras me relajo un poco, volvamos a lo que nos atañe y que mejor que pensar en la era Bon Scott para ello. Y puede que en parte la elección de esta semana esté un poco marcada por un cúmulo de sensaciones enfrentadas,  aunque sin dudas el LP que traigo hoy es uno de mis preferidos de los australianos y una de mis últimas adquisiciones en formato 12".

T.N.T. satisfaction guaranteed, It's as cool as a body on ice
Cuando la familia Young abandonó los barrios bajos de Glasgow en 1963 para buscar fortuna en una ciudad australiana como Sydney malamente podrían imaginarse que dos de sus hijos se convertirían en unos de los máximos embajadores australianos del rock mundial, aunque eso sí honrando su origen escocés ante todo. Y es que tanto Angus como Malcolm llegarían a ser quienes son en gran medida gracias a su hermano mayor George, quien les metería el gusanillo en el cuerpo y por quien comenzarían a tocar la guitarra. Un George Young que junto a Harry Vanda y sus The Easybeats conseguirían bastante éxito en Australia y a nivel mundial con el sencillo Friday On My Mind de 1966. Así mientras George alcanzaba una moderada repercusión con su banda, sus hermanos crecían y se empapaban de blues, el rock and roll de Chuck Berry o la oleada pop rock de la British Invasion. Bajo estas influencias Malcolm y Angus comenzaron a formar sus primeros grupos con compañeros de clase como The Velvet Underground, toma casualidad, en el caso de Malcolm o como Tantrum en el de Angus con su ya inseparable Gibson SG.


En 1973 Malcolm Young formaría AC/DC invitando a Angus a unirse a su proyecto cuando apenas contaban con 20 y 18 años respectivamente. Las siglas de la banda fueron sacadas de la máquina de coser de la madre de estos por sugerencia de su hermana Margaret, quien además sería la encargada de confeccionar los primeros trajes de colegial de Angus y que terminaron por convertirse en seña de identidad del grupo.

Los primeros meses de AC/DC fueron una constante los cambios de formación con la grabación de un par de singles incluidos. Pero en septiembre de 1974 la leyenda tomaba vida: la banda reclutó a Bon Scott, también emigrado escocés y curtido en la crudeza de las calles australianas. Un indeseable con un carisma y una voz sin parangón que además tenía experiencia en otras bandas como The Spektors, The Valentines y Fraternity. Con Bon a la voz, su hermano George al bajo y Tony Currenti como batería de sesión AC/DC publicaría su debut discográfico High Voltage en febrero de 1975 con Albert Productions y la dupla Young/Vanda como productores. Sería el debut australiano por que el resto del globo tendría que esperar todavía unos meses a que el también titulado High Voltage, mezcla de la versión australiana y el que hoy os traigo TNT, llegase a las tiendas y emisoras de radio.


Solo unos meses después y con los fichajes de Phil Rudd (recomendado por Bon Scott) y Mark Evans (antiguo compañero de escuela de Angus) comenzaron las sesiones para grabar un nuevo disco. En diciembre del '75 llegaba su segundo elepé T.N.T. (cuya versión solo sería distribuida en Australia) y donde ya afloraba su propuesta visceral llena de descaro y letras turbulentas sobre mujeres y alcohol. Las influencias glam rock de su debut dan paso a sus más reconocibles riffs sucios y distorsionados, a ese rock and roll de alto voltaje abonado a la máxima simplicidad que nos acompaña desde hace ya más de 40 años.


T.N.T. fue grabado nuevamente en los Albert Studios de Sydney con Harry Vanda y George Young de productores, aunque esta vez con algo más de tiempo. El álbum contiene esa potente mezcla de hard blues rock y gran parte de los temas que aún a día de hoy son fijos en su set. Con las letras y el desparpajo de Bon Scott y la música de los hermanos Young, T.N.T. es para mí el primer gran álbum de los australianos y uno de los fijos en mis reproducciones, la esencia máxima de sus inicios y el LP donde Angus deja la rítmica para convertirse junto a Bon en los emblemas de AC/DC para siempre.


Diseccionemos ya este T.N.T. que ahora mismo está atronando a mis vecinos y que lleva ya un par de vueltas (y las que le quedan). El inicio del LP no puede ser más rocker con el 'It's A Long Way To The Top (If You Wanna Rock 'n' Roll)'. Bon Scott a la gaita acordándose de sus orígenes y retándose en duelo con Angus Young, simplemente brutal. Probablemente sea mi canción preferida de la banda y la quinta esencia divina. Más leña, 'The Rock 'n' Roll Singer' es un rock sucio y directo, y su letra la biografía de un Bon Scott obviando los deseos de sus padres de que fuese medico a abogado para convertirse en una estrella de rock and roll, y vamos si lo consiguió. Las influencias bluesies de AC/DC afloran con 'The Jack' y la picaresca prosa de Bon juega con el póker para hablarnos del engaño que de una chica que intenta pasarse por virgen y resulta que tiene una enfermedad venérea. Y para cerrar esta portentosa cara A 'Live Wire' otro clásico y es que T.N.T. raya un nivel muy alto en todos sus temas por algo estamos ante una de las piedras angulares de su discografía. Bon se declara un cable de alto voltaje capaz de quemar todo lo que se le ponga por delante. Los punteos de bajo iniciales dan paso a un tema hardrockero de los de toda la vida repleto de grandes riffs.




Damos la vuelta cuidadosamente a mi flamante nuevo LP para que el tema que da nombre al mismo incendie mis oídos. Phil Rudd muestra credenciales y el pesado riff de guitarra imprime la fuerza necesaria para que la pervertida letra sobre un maníaco sexual que invita a los maridos a encerrar a sus mujeres en casa se asiente. Divertido y coreable tema con ese "Oi! Oi! Oi! I'm dynamite". Y pasamos de la dinamita a la acelerada 'Rocker', un enérgico rock con el que resulta imposible parar de moverse. Seguimos con la pegadiza y la que probablemente sea la más vieja de las canciones de T.N.T. puesto que ya fue grabada como single con Dave Evans en 1974 (video promocional con Evans). Es la única en la que los créditos recaen en exclusiva en Malcolm y Angus si bien la letra está en consonancia con las de un Bon Scott que parece susurrarle a la chica al oído eso de 'Can I Sit Next To You Girl'. Y mientras nos acercamos al final no podemos parar de mover la cabeza con la canción del mismo título que su primer elepé: 'High Voltage' elegido como primer single y primera composición escrita y grabada para el álbum. Un tema en el que las influencias boogies y rock and roll de Angus sobresalen entre la frase de "Wine, women and song" que definía a la perfección la filosofía del bueno de Bon. En resumidas cuentas rock and roll de alto voltaje. Y si de influencias va la cosa, no podía faltar el cover del gran referente de Angus Young: Chuck Berry. 'School Days' cierra la segunda parte y el disco al mejor ritmo de rock and roll.



Conquistada Australia había que expandir horizontes. La elección fue UK y AC/DC no decepcionó ni mucho menos impresionando al personal a base de potencia y agresividad. Aunque con una gira bautizada como Look Up Your Daughters Tour la provocación estaba servida y el éxito garantizado ya no había quien les detuviese pues iban directos a la cima. Saldría el ya mencionado High Voltage (Atlantic Records) en abril del '76 con las incursiones de 'Little Lover' y 'She's Got Balls' de la versión australiana del High Voltage en lugar de 'Rocker' y 'School Days' del T.N.T. y comenzó el camino al estrellato absoluto. Pero llegados a este punto ponemos un punto y aparte porque toca preparar las cosas para irnos a Lisboa.

Goodnight and God bless!




AC/DC:

Bon Scott - Vocals
Angus Young - Lead Guitar
Malcom Young - Rhythm Guitar
Mark Evans - Bass
Phil Rudd - Drums & Percussion


Track List T.N.T.:


Side #1:

1. It's A Long Way To The Top (If You Wanna Rock 'n' Roll)
2. The Rock 'n' Roll Singer
3. The Jack
4. Live Wire

Side #2:

1. T.N.T.
2. Rocker
3. Can I Sit Next To You Girl
4. High Voltage
5. School Days


jueves, 28 de abril de 2016

Rodriguez - 1970 - Cold Fact


Sugar man, won't you hurry, because I'm tired of these scenes. For a blue coin, won't you bring back all those colors to my dream?
Seguimos por Chicago como la semana pasada pero cambiando totalmente de registro, y con ni más ni menos que Sixto Rodríguez que saltaría a la fama en 2012 después de que el documental ganador de una estatuilla Searching For Sugar Man del director sueco Malik Bendjelbul nos conmoviese y embelesase por igual. El documental narra de la mano de un fan (Stephen "Sugar" Sigerman) y un periodista musical (Brian Currin) la campaña para encontrar al misterioso Rodríguez trenzando los dos únicos caminos posibles: primero indagando en las letras de sus canciones y segundo buscando a quien iban a parar los royalties de las reediciones de sus discos. Mejor no hacer más spoiler y disfrutar uno de los más entrañables documentales musicales que he podido ver y que aprovechando esta entrada volveré a visionar.


Sixto Díaz Rodríguez es un músico y compositor estadounidense hijo de inmigrantes mexicanos que se asentaron en Detroit por los años '20 arrastrados por la entonces poderosa industria automovilística. Fruto de esa decadente ciudad y al ritmo que la miseria asolaba las calles crecería Rodríguez, convirtiéndose musicalmente en algo así que en una mezcla entre el Dylan poeta y el Reed transgresor.


Y aunque Rodríguez ya rondaba el mundillo musical e incluso llegó a publicar algún single como Rod Riguez no sería hasta 1969 que conseguiría un contrato con Sussex Records. Dennis Coffey y Mike Theodore que trabajaban para la Motown le ofrecerían grabar un disco después de verlo en directo en una pequeña cervecería de Detroit cautivados por su cálida voz, su pulcra guitarra acústica y la crudeza social de sus letras. Así en 1970, Rodríguez publicaría su primer LP Cold Fact con Theodore y Coffey, reputado guitarrista de sesión de la Motown y quien además tocaría en el disco, como productores. 




Un misterio siempre ha rondado alrededor de Cold Fact y es el porqué de que no triunfase cuando era un elepé destinado a ello. Mucho se ha hablado al respecto apuntando gran parte de las culpas hacia el propio sello Sussex, filial de Buddah Records y su nefasta distribución.
Pero misterios de la vida todo el reconocimiento que se le había negado en Estados Unidos haciendo bueno que nadie es profeta en su tierra, le llegaría de otros lugares tan dispares como Nueva Zelanda, Australia o Sudáfrica. Siendo el caso sudafricano el más curioso teniendo en cuenta el contexto social del apartheid y el clima de represión tanto sexual como cultural de los años '70 que asolaba el país. Pero fue por ello por lo que esa misteriosa copia del Cold Fact llegada a Sudáfrica tuvo tanto éxito. Las letras profundas y de marcado carácter político de Rodríguez sobre la sobrevivencia, la miseria, la marginación, las calles... sintonizaban con la disconformidad de la población joven blanca que veían su protesta y lucha reflejadas en las canciones de Rodríguez. El cantautor folk rock de los suburbios de Detroit se convertiría, sin saberlo, en el símbolo de la lucha de toda una generación en pos de cambios sociales hacia la justicia e igualdad.


Rodríguez fue un poeta sombrío y callejero, emotivo pero obstinado. En la mayoría de sus canciones es como si estuviese cantando sobre ese lado oscuro que en mayor o menor medida todos tenemos. Temas que transmiten la humildad de un hombre sencillo que sin levantar la voz terminaría por conquistarnos con su folk deprimente de Detroit.

 

En este sublime y subestimado Cold Fact encontramos no solo folk, si no también rock, blues, hard rock y pinceladas psicodélicas propias de la época. Utilizando el divide y vencerás vamos a repasar el álbum y como no podía ser de otra forma toca comenzar por el que probablemente sea su tema más famoso y por el que se ganó su alias: 'Sugarman'. Tema folk pegadizo de explícita alusión a ciertas sustancias como fuente de inspiración. El sintetizador y los efectos, otra de las características de sus canciones, aparecen para quedarse y aportar el toque psych. Continuamos en la senda del acid rock con el ruidoso 'Only Good For Conversation' y sus afilados riffs de guitarra y la voz de Rodríguez casi en eco. Turno para una de mis preferidas 'Crucify Your Mind' uno de los temas más sutiles de Cold Fact y cuya letra puede interpretarse como un reproche a la autocomplacencia. Después de una de mis debilidades, pasamos al blues de la clase dirigente: 'This Is Not A Song, It's An Outburst: Or, The Establishment Blues'. Canción de marcada protesta política recitado al más puro estilo Dylan. 'Hate Street Dialogue' resume a la perfección la simpleza de su sonido y temáticamente esa calle puede que apunte hacia Haight-Ashbury. La primera parte se completa con 'Forget It' y sus recuerdos sobre un amor perdido.


Giramos el elepé e 'Inner City Blues' se encarga de abrir la cara B del grandioso Cold Fact. La letra de 'Inner City Blues' sería la pista definitiva que llevaría a Sigerman y Currin a Michigan, cerca de Detroit, la ciudad de origen de la Motown y de Mike Theodore, productor de los elepés de Rodríguez. La ciudad de Dearborn en la que dice encontrar a una chica en su letra cercaría la búsqueda del compositor. Musicalmente estamos ante un blues urbano de historias callejeras. Momento hittazo con 'I Wonder' cuya picante y reflexiva letra sobre abrir mentes, pensar por uno mismo y preguntarse todo aquello que siempre quisimos preguntar y conocer identificó e interiorizó la comunidad blanca liberal sudafricana del apartheid. Y fue por ello que muchos discos fueron destruidos o bien rayaron la pista en concreto. Además de por su pegadizo estribillo, 'I Wonder' destaca por la línea de bajo que domina toda la canción. La preocupación por las apariencias de una mujer ante un Rodriguez incomprendido de 'Like Janis' nos lleva al blues de 'Gommorah (A Nursery Rhyme)' una canción infantil para los niños del ghetto. Nos vamos acercando al final con 'Rich Folks Hoax' una crítica hacia la diferencia de clases. La balada 'Jane S. Piddy' cierra nostálgicamente este LP denostado en los '70 y que a mí tanto me transmite.



Las críticas poco entusiastas y la falta de apoyo de un sello como Sussex que no estaba muy boyante que se diga, harían pasar a Cold Fact completamente desapercibido. Pero Mike Theodore y su fe ciega en Rodriguez posibilitarían la grabación de su segundo LP Come From Reality al año siguiente en Londres y con Steve Rowland como productor. Sin embargo se repetiría el fracaso de su debut, pero mejor aprovecho otro día para contarlo...

 Track listing:

 

Side #1:

1. Sugar Man
2. Only Good For Conversation
3. Crucify Your Mind
4. This Is Not A Song, It's An Outburst: Or, The Establishment Blues
5. Hate Street Dialogue
6. Forget It

Side #2:

1. Inner City Blues
2. I Wonder
3. Like Janis
4. Gommorah (A Nursery Rhyme)
5. Rich Folks Hoax
6. Jane S. Piddy
  

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